QUIÉRETE: emprendimiento, innovación social y lucha contra la violencia de género

14/04/2016

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Míriam López Bañón es Licenciada en Derecho, Máster en Mediación Penal y Máster en Derecho y Violencia de Género. Tres especialidades y una sensibilidad para afrontar las causas y sobre todo, las consecuencias de la violencia de género. Cuenta que, en sus prácticas en la Oficina de Atención a las Víctimas del Delito (FAVIDE), aprendió del ejemplo de los letrados y letradas que le pusieron en contacto con esa doble vertiente en la que insiste al hablar de su proyecto: la profesionalidad y la sensibilidad. Después llegaron dos másteres para especializarse y más contacto con la realidad de la violencia machista en el Centro Mujer 24h, en la Fiscalía de Violencia sobre la Mujer y en la Dirección General de Familia y Mujer. La última pieza para construir la base de QUIÉRETE, su proyecto empresarial con el que participa en el Programa de Mentores de la Càtedra, la encontró cerca de casa.

¿Qué es QUIÉRETE?

QUIÉRETE nace de una inquietud personal que surge después del contacto y el trabajo en diversos organismos sociales de Valencia especializados en la prevención y la ayuda a las mujeres víctimas de violencia de género. Una inquietud personal que se ha convertido en una actividad profesional. Después de formarme, especializarme y acercarme personalmente a la realidad de las mujeres que sufren la violencia machista, pensé que existe una carencia de recursos especializados, organizados y focalizados a luchar contra esta lacra de manera multidisciplinar.

QUIÉRETE se compone de tres líneas de negocio: el asesoramiento integral y multidisciplinar para todas las mujeres que sufren violencia de género, la prevención y sensibilización para toda la sociedad y una tercera línea, alejada de este tipo de violencia por su prohibición expresa en la Ley, que es el servicio de mediación.

¿Cómo transformas todas estas ideas en un proyecto de empresa?

Provengo de una zona rural, de La Canal de Navarrés y La Costera. Tras realizar un estudio exhaustivo, vi que no existía ningún recurso como aquellos en los que yo había tenido la posibilidad de trabajar durante unos meses en Valencia. Una realidad que me produjo bastante pavor, la verdad. Por eso decidí arrancar allí. Porque me di cuenta de que no se podía encontrar ningún servicio especializado en la zona rural.  Y no es porque allí no se den casos. Sólo en la población de Xàtiva, durante el mes de diciembre de 2015,  había lo que se conoce como 50 mujeres activas, es decir, 50 mujeres con una orden de alejamiento a las que los únicos 2 agentes de las UPAP (Unidades de Prevención, Asistencia y Protección) ofrecían protección en todo momento. 50 mujeres que habían dado el paso para empezar un proceso largo y nada fácil, sin un respaldo como los que ofrece la OAVD, Centro Mujer 24h y las diferentes asociaciones que tenemos en la capital.

Me planteé que, si en la capital de comarca que es donde más recursos existen, había esa cantidad de mujeres que se habían atrevido a denunciar, qué sería de todas aquellas que viven a 50 kilómetros de Xàtiva, en pueblos de montaña y que no tienen la ayuda suficiente para dejar su casa unas horas, coger el coche -en caso de que tengan carné- y salir a interponer una denuncia. Me preocupaba la falta de recursos en la zona rural. Así que decidí centrar un poco el proyecto allí para posteriormente ir ampliando el campo.

Y, al final, la empresa surge por necesidad. Tras muchas entrevistas con diferentes ayuntamientos, poner en marcha un proyecto como QUIÉRETE parecía que no tenía cabida, que era un proyecto irrealizable. QUIÉRETE es un proyecto que, por sus matices sociales, necesita de la colaboración y el respaldo de ayuntamientos, servicios sociales, centros de salud… Por eso decidí poner en marcha la segunda línea de negocio: la prevención y sensibilización para toda la sociedad.

¿En qué punto de desarrollo del negocio se encuentra QUIÉRETE?

QUIÉRETE está en esa segunda línea de negocio. A través de charlas, conferencias, talleres, etc, voy introduciendo diferentes temas de interés todos en relación con la violencia de género. Diferentes iniciativas orientadas a colegios, empresas y al público en general, de modo que ayuntamientos y centros docentes (por el momento), eligen aquéllas que más les interesa según sus necesidades y yo me encargo de adecuarlas según el público que tenga delante.

Todas las charlas son aptas para cualquier edad, pero no se pueden impartir del mismo modo, con la misma metodología ni con el mismo lenguaje. Porque se trata de que el mensaje llegue a todo el público, con sesiones muy detalladas, preparadas con mucho mimo para conseguir la sensibilización y la prevención que este tema requiere.

Es una lucha, y para ganar esa lucha hay que focalizar mucho cada tema, para que llegue lo antes posible al público. Se trata de visibilizar problemas que requieren una pronta erradicación.

¿Por qué decidiste participar en el Programa de Mentores para Emprendedores de la Càtedra?

ADEIT me ha ofrecido mucho apoyo con diferentes programas que han hecho que no me estanque en este camino. Comencé con el Módulo de Iniciativa Emprendedora donde tuve la oportunidad para convertir aquella preocupación personal en un proyecto. Gracias a él obtuve muchas respuestas prácticas que verdaderamente necesitaba. QUIÉRETE fue tan bien acogido que decidí presentarme a los premios MOTIVEM donde, aunque no quedé ni siquiera finalista, recibí mucho apoyo para no dejar de luchar por mi proyecto y por lo que supone. Por eso decidí participar en el Programa de Mentores para Emprendedores. Desde la entrevista puse todo mi empeño para ser una de las elegidas y por suerte aquí estoy.

¿Qué esperas de esta experiencia? ¿Cómo está siendo? ¿Qué cambiarias?

Las expectativas se están cumpliendo. De esta experiencia espero lo que estoy recibiendo Nuestros mentores son verdaderos especialistas, con una experiencia enorme, que cuentan sin tapujos sus éxitos y también sus fracasos, que muestran una visión real con ejemplos tan sencillos que te ves reflejada en esos momentos iniciales que también vivieron.

Para mí está siendo una experiencia muy positiva, con el profesorado y su labor de mentorización y también con los compañeros y compañeras. Aprendemos mutuamente de las experiencias ajenas, aunque no tengan que ver directamente con las nuestras.

El Programa me ha hecho ver que QUIÉRETE no es un proyecto inalcanzable al no tener el respaldo que necesitaba. Me han dado una visión desde otra óptica. Me han hecho ver que si no puedo empezar con todo a la vez porque no tengo los recursos necesarios, es correcto aferrarse a una de las líneas de negocio y pelear para encontrar su hueco y para que tenga acogida social. Es innegable que existe una necesidad urgente de solucionar este problema.

QUIÉRETE: emprendimiento, innovación social y lucha contra la violencia de género

¿Con qué dificultades te has encontrado al emprender?

La principal dificultad del emprendimiento para mí es la financiación. Siempre hay otras vías, desde luego, pero considero que el capital es una parte importantísima para ensalzar una empresa. Empezar es duro y empezar sola, un poco más. Emprender en temas sociales tampoco es fácil. Además, en este ámbito, se trata de promover la cultura de la prevención de la violencia de género en un entorno geográfico y social en el que se detectan más micromachismos y en el que el patriarcado perdura más que en las capitales.

Por eso hay que ir pasito a pasito, con los recursos humanos que se pueden aportar. Imagino que cuando ese hueco haya sido hecho y se haya entendido, agrandar QUIÉRETE para configurarla como el proyecto inicial, será más alcanzable.

He detectado algo que me gustaría resaltar: en zonas rurales, en los pueblos, donde nunca antes se habían dado charlas de este tipo, ni se suele hablar abiertamente de violencia de género, cuando ofreces la oportunidad de acercarte a escuchar, a hablar, el respaldo, dedicación y atención que recibes es muy gratificante. Porque ese público se abre a ti permitiéndote que les hagas visibles conductas que viven a diario pero se no saben identificar. Todo esto me está aportando mucho enriquecimiento personal.

¿Qué lo mejor y lo peor de esta experiencia de emprendimiento?

Lo peor es la lentitud con la que te encuentras y que se opone directamente a las ganas por sacar adelante tu idea, porque estás convencida de que se necesita una lucha urgente. Lo mejor es el 99% de lo que conlleva, los/as profesionales que te encuentras por el camino, los/as que ya han triunfado y los/as que están como tú pero que ya merecen todo tu respeto. El emprendimiento me permite absorber una serie de experiencias que no quiero perder nunca. Te enriquece, te hace ser positiva ante las dificultades, porque sabes que los que quieres, cuesta. Así que cada vez que te dicen un sí a una charla, sientes que has hecho bien tu trabajo. Cada enhorabuena y cada nueva llamada es súper gratificante porque compruebas que el empeño por erradicar la violencia de género se va extendiendo y haces posible la visibilidad que necesita.

¿Cuáles crees que son los principales retos en la lucha contra la violencia de género?

-El principal reto, el objetivo prioritario, es la erradicación de la violencia de género, tajantemente. Pero el camino para conseguirlo pasa por la sensibilización de toda la sociedad y por la prevención. Se necesita interés general, global, un verdadero empeño por zanjar un tema tan perjudicial y doloroso. La visibilización del problema es primordial. No se puede asociar a los hechos relacionados con la violencia de género una idea de habitualidad, de normalidad. Es un error.

¿Qué resultados te gustaría ver con el trabajo de formación, empoderamiento, sensibilización que estás haciendo? ¿Y cuándo?

Me gustaría ver que la sensibilización perdura, que no sólo nos preocupa y nos afecta cuando estamos participando en las charlas. Que ese sentimiento y esa reflexión perdura fuera de las aulas y que no cesa. Es un trabajo paulatino y lento porque requiere romper con una cultura patriarcal que hemos heredado y que en muchas ocasiones no sabemos detectar porque las hemos asumido y normalizado durante mucho tiempo. Por eso es tan importante, y por eso lo repito tanto, hacer visible el problema, mostrar esos comportamientos que nos parecen insignificantes pero que llevan mucha carga detrás.  Poco a poco, con esfuerzo, con divulgación, creando puestos que luchen por la violencia de género y lugares donde se ofrezca un respaldo especializado al alcance de todos/as, será más fácil llegar a la eliminación de cualquier gesto machista.

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